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¿Y si leemos un cómic? | Entrevista a Yael Solano

  • Foto del escritor: Filoletras UATx
    Filoletras UATx
  • 12 may
  • 5 min de lectura

América ROBLES | Filoletras

12 de mayo


Se dice que para vivir plenamente, es necesario encontrar una gran pasión. No es una idea errónea, ni idealista, se trata de una decisión diaria. Ese es el caso de Yael Solano Sánchez, más conocido como Yayo, un literato de 32 años, oriundo de Tlaxcala. Desde la infancia, la lectura fue uno de sus más grandes intereses, ya que encontró fascinación con las historias y la forma de narrarlas, especialmente, tuvo una afición particular por el género de fantasía. Con el tiempo, se dio cuenta de que leer no era un simple pasatiempo, sino una vocación.

Yayo estudió Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), sin embargo, al ser su verdadera pasión la literatura, más tarde estudió Lengua y Literatura Hispanoamericana, también en la UATx. Esta segunda carrera la cursó con entusiasmo, dicha experiencia lo llevó a dedicar su vida a las letras. Actualmente, sus grandes pasiones son los cómics, los videojuegos y la música punk, emo y punk- rock. Además, se siente identificado con la cultura “Do It Yourself” (DIY) traducido al español como “Hágalo usted mismo”, la que se define como una filosofía de vida y un movimiento social, pues consiste en oponerse al consumismo capitalista, y por el contrario, se basa en la autogestión, la creatividad y la sostenibilidad. La práctica consiste en que las personas fabrican, reparan o transforman cosas por su cuenta en vez de comprarlas. Yayo lo define como: “no ajustarse al canon, sino hacerlo por el simple gusto”.



No sólo la lectura es protagonista en la vida de Yael,también ha iniciado proyectos creativos. Después de leer tanto, la inquietud por escribir fue inevitable, y por eso mismo, se hizo acreedor dos veces al primer lugar del concurso de cuento, en el marco del Festival “La Muerte Tiene Permiso” de la Facultad de Filosofía y Letras. Menciona que disfruta escribir historias en narrativa y también explorar la poesía. Por otro lado, ha desempeñado iniciativas relacionadas con el dibujo. Hace ilustraciones que comparte por medio de sus redes sociales (@yayo_grzzly), se dedica también a la elaboración de fanzine casero, que realiza a través de fotocopias, collage y textos propios. Yayo enfatiza que cada uno de los proyectos emprendidos no han surgido con la intención de monetizar, sino de un gusto genuino por expresarse. Afirma: “Todo lo que hago es únicamente con el afán de querer tener un registro para mí mismo de lo que creo y de lo que expreso. Todo lo hago por el mero amor al arte. Aunque hago la difusión a través de mis redes sociales, no lo hago para ganar likes ni para ser influencer”.

Cuando Yael era niño, las revistas pequeñas de los puestos del periódico llegaron a darle un giro a su vida, destacan los cómics clásicos como El pájaro loco o Ricky Ricón. Estas historias provocaron en él un interés auténtico e incipiente. Más tarde, se adentró en los libros, sin embargo, destaca que ambas lecturas, la de cómics y la de libros, las lleva de la mano con la misma dedicación. Resalta también que los cómics, a pesar de que se perciban como un gusto para niños, no siempre se tratan de historias sencillas, pues con el tiempo, su inclinación a los cómics fue evolucionando, para pasar de leer historias como Garfield, a leer novelas gráficas de terror o ciencia ficción.

La búsqueda de espacios para discutir cómics y contenido visual es una práctica que Yayo echó a andar desde hace mucho tiempo, pues menciona que percibe como un ejercicio natural hablar sobre cómics, dibujantes, historias, entintadores y cualquier cosa relacionada a las historietas. Esta afición y el pasatiempo de reunirse con amigos, lo llevaron a plantearse la idea de crear un círculo de lectura en el que se pudieran leer cómics y hablar de ellos con libertad y fuera del margen formal. Por eso, desde hace un par de meses, se esmeró en crear un espacio abierto al público para leer cómics, y no sólo hacerlo con amistades cercanas, afirma: “Existen muchos círculos de lectura de muchos tipos en Tlaxcala, en ellos se habla de géneros y autores específicos. Mi intención al planear Cuadrícula Crítica es que sea un club totalmente de tinta libre, gratuito y de fácil acceso. Aquí jamás había visto uno formalmente dirigido específicamente a los cómics, entonces a partir de esto pensé: si no existe en Tlaxcala, yo lo puedo formar”.



De esta manera surge Cuadrícula Crítica, una aliteración que se hace presente con un fonema fuerte y reconocible que permite ser recordado con facilidad. El nombre está inspirado en los colores que más le gustan a Yayo: el patrón de la cuadrícula a blanco y negro. Asimismo, se retoma la estética de la cuadrícula del cómic clásico. Por supuesto, añadir la palabra “crítica” se refiere a que el club no busca sólo el hecho placentero de leer, también tiene por objetivo analizar la historia, ver más allá de lo superficial y encontrar un mensaje profundo. De igual forma, Yayo espera que las personas aprecien los cómics, pues insiste en que son historias que valen la pena contarse.



Asimismo, este espacio tiene por objetivo conectar con los otros, Yayo cuenta que tienen un lema: “Ven por el cómic, quédate por la charla”, se enfatiza el diálogo porque los participantes siempre tienen algo que aportar, además de que desde la escucha se genera reconocimiento con los otros y esto puede dar paso a formar vínculos y amistades. La expectativa es que el club se solidifique en una comunidad amistosa.

La organización en el círculo de lectura no requiere de una planeación rígida, Yayo comenta que: “La intención no es que sea un club de lectura riguroso, sí existe una lectura fija, sin embargo, el punto principal de las sesiones de Cuadrícula Crítica es que cada uno llegue con un cómic que le haya gustado, quiere recomendar o esté leyendo al momento para hablar de lo que necesite expresar”. De esta manera se convierte en un espacio íntimo en el que la conexión surge con espontaneidad.

Después de algunas sesiones, Yayo admite que la parte que más disfruta de organizar estas reuniones es el coincidir con amigos y con personas que comparten estos intereses, en sus propias palabras: “Este club es la excusa perfecta para poder ñoñear”. Además, Yayo comenta que el círculo de lectura se sostiene desde el deleite: “Esto no es de ninguna manera un trabajo o algo que requiera presión por parte de los participantes ni del organizador. Es por el puro gusto de hablar sobre cómics.”

Finalmente, Yayo realiza un llamado a las personas que se interesan por la lectura y quisieran crear espacios similares a Cuadrícula Crítica: “Yo le aconsejaría a las personas que tienen la inquietud que se decidan a hacerlo. Si tienen algún proyecto o alguna pasión que quisieran compartir con otras personas, háganlo sencillamente. Atrévanse, no requiere de ningún tipo de material ni preparación exagerada, simplemente el puro gusto de hacerlo y las ganas de hablar de lo que nos gusta”.

La experiencia de Yael Solano muestra que las pasiones pueden compartirse con los otros, ya que desde la colectividad surge el intercambio, el reconocimiento y el apoyo. Espacios como Cuadrícula Crítica demuestran que contar con proyectos literarios y culturales son una necesidad social para el crecimiento y la creatividad.

 
 
 

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