“Una forma de vida, el comercio es bello”
- Filoletras UATx
- 1 jun
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Camila ORDUÑA | Filoletras
01 de junio de 2026
El comercio es un trabajo que va más allá de sólo comprar y vender productos; es una actividad que demanda consistencia, adaptación y soluciones rápidas. Es un ambiente que implica riesgo e incertidumbre: no hay garantías de éxito inmediato. Los problemas personales impactan directamente en el negocio y la estabilidad depende, en gran medida, de la administración y la inversión.

Abrir un negocio en el centro de la ciudad de Tlaxcala no es nada fácil en la actualidad, menos si no se cuenta con experiencia y con capacidad de adaptarse a los cambios comerciales que se presenten. Así es la voz de la trayectoria según el C. Miguel Angel Orduña Ruiz, también conocido como "Pinocho", quien ha estado dentro del comercio desde hace treinta años, y dueño de las materias primas "Peter Pan" desde hace 20 años.
Comenta que él se interesó en las materias primas por su hermano menor y cuñado; ellos trabajaban en la fábrica y sucursales de materia prima de su hermano mayor en Puebla. Sabían que Miguel acababa de regresar a México y tenía el presupuesto necesario para "levantar" un negocio similar. Así, bajo la tutela de su familia, aprendió cómo funcionaba el negocio, cuáles eran los productos con mayor demanda y en qué cantidades ordenarlos para evitar pérdidas financieras.
Con esa enseñanza, y en el marco de que en Tlaxcala hace tres décadas no había ningún tipo de competencia en su tipo, su emprendimiento rindió excelentes frutos. Convirtiéndose en el primer negocio de materias primas en el estado de Tlaxcala, el cual le atribuiría su célebre apodo de "Pinocho" el 6 de noviembre de 1995.
Explica que al inicio el crecimiento dependía de que la gente comenzara a ubicar el negocio y que supiera qué era lo que se ofrecía. Para él, al comienzo, todo se trataba de tener capital y un lugar en donde ubicar la mercancía. Mas el carisma de sus hermanos sumado al suyo se ganaron la confianza de los clientes, volviéndose ellos mismo emblemáticos en el centro de Tlaxcala.
También, comenta que, al volverse conocido, incluso en distintos puntos de la ciudad pueden referenciar su tienda. Por ejemplo, dentro del gremio de gelatineros o heladeros, basta preguntar por su negocio o su apodo “pinocho” para que la gente indique fácilmente su ubicación en el centro cerca del zócalo.
Menciona que con los años, ha generado muchas relaciones cercanas. Sin embargo, también reconoce que ha tenido experiencias tanto buenas como malas.
Habla de clientes muy fieles, pero también de otros que describe como cambiantes: “Hay gente que está contigo y de pronto no. Los cambios en el precio de los productos influye mucho, pero es algo en lo que no tengo tanto control. La calidad de lo que vendas también influye, si algo sale defectuoso, te quemas y ya no vuelven”. Comenta que ha aprendido muchas cosas a lo largo de los años. Destaca que hoy en día es fundamental mantenerse actualizado, ya que el mercado ha cambiado mucho y ya no es como antes. Algo que era muy popular hace 30 años, actualmente es irrelevante o simplemente pasado de moda.
Insiste en que el dinero es un factor clave: “el dinero es lo importante, tener dinero para la inversión”. Para él, la capacidad de invertir define en gran medida el crecimiento del negocio.
El comerciante califica su evolución como “muy buena”. Señala que ha vivido tanto situaciones buenas, pero también agridulces. Ha estado en distintos niveles económicos, pero considera que su experiencia dentro del negocio de materias primas ha sido positiva en general.
Señala que ha enfrentado problemas, especialmente un accidente que, según explica, le generó un fuerte desgaste económico.
A pesar de ello, resume su trayectoria diciendo que su experiencia ha sido buena. Reconoce que situaciones como enfermedades o gastos inesperados en su vida personal representan golpes duros en lo económico, aunque añade: “gracias a Dios, todo va saliendo”, aún cuando estos imprevistos son materia de cuidado para el funcionamiento económico del negocio.
A pesar de las adversidades, afirma que nunca ha pensado en dejar el negocio, explica que su trabajo es su principal fuente de ingresos, de dónde obtiene recursos para cubrir los gastos del hogar y los servicios. Admite que la razón por la que sigue trabajando es por la necesidad.
Señala que muchas personas creen que al abrir un negocio comenzarán a ver ganancias de inmediato, pero advierte que no es así.
Cuenta que ha visto negocios, incluso bien planteados, cerrar a los tres o cuatro meses. Para él, la clave está en la constancia: “hay que ser constante e ir metiendo poco a poco, los mismos clientes te van diciendo qué es lo que buscan, ahí tienes que ponerte buzo y hacer esas anotaciones para que si vuelven, pues ya lo tienes, y se hacen tus clientes. O más gente ve que ya tienes cierto material y ni preguntan el precio, sólo se lo llevan”.
También menciona que muchos productos que antes se vendían bien hoy ya no tienen el mismo mercado, lo que obliga a adaptarse constantemente. Reconoce que hay cosas en su pasado que quizá tomaría más en cuenta, dice de forma honesta: “ la regué en muchas cosas, derrochamos un poquito el dinero... La verdad comprábamos cosas que quizá no eran prioridad. Pero la verdad no me arrepiento”. Sin embargo, concluye que si pudiera conversar consigo mismo hace 30 años, se aconsejaría tener una mejor administración. Factor que ahora considera clave. Señala que actualmente busca organizarse mejor, aunque reconoce que no siempre es fácil.
Aun así, mantiene una postura optimista: considera que todavía está a tiempo de hacer las cosas mejor, siempre es un buen momento para cambiar, el error sería no hacerlo en absoluto.


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