Marisol Nava Hernández recibe la Presea “José Arámburu Garreta”: una vida entre la docencia, la poesía y la paciencia
- Filoletras UATx
- 6 may
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Carolina HERMIDA|filoletras
6 de mayo del 2026
El día de ayer, en sesión extraordinaria del Congreso del Estado, correspondiente a la LXV Legislatura, la Dra. Marisol Nava Hernández fue distinguida con la Presea “José Arámburu Garreta”, uno de los reconocimientos más significativos en la entidad para quienes han contribuido al desarrollo cultural e intelectual. La distinción honra su trayectoria en la actividad literaria y la investigación histórica con impacto social en Tlaxcala.
La ceremonia, realizada en el recinto legislativo, colocó en el centro una trayectoria de más de dos décadas dedicada a la docencia, la escritura y la investigación. Desde su labor en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, particularmente en la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana y su participación en el posgrado en Estudios del Discurso y Literaturas Académicas, la académica ha acompañado la formación de generaciones de estudiantes, consolidando un trabajo sostenido durante 27 años.
A la salida del Congreso, aún con la emoción visible, la Dra. Nava Hernández compartió que recibir la presea representa un honor inesperado: “Es una gran emoción y me siento muy honrada. En Tlaxcala hay gente muy talentosa, entonces que este año me hayan distinguido es algo que agradezco profundamente”. Subrayó que este reconocimiento no es un logro individual, sino el resultado de un trabajo colectivo que ha sido posible gracias a la universidad, sus colegas, su familia y, especialmente, sus estudiantes.
Lejos de asumirse como una meta, el galardón aparece en su relato como una consecuencia del trabajo constante. “Nunca lo pensé, sinceramente nunca lo esperé”, afirmó. Al mirar en retrospectiva, evocó sus inicios entre clases, lecturas y escritura poética, avanzando “paso a pasito”, hasta encontrarse ahora ante un reconocimiento que la sorprende y conmueve.
Su voz adquiere un tono formativo cuando se dirige a quienes comienzan en la literatura. Aconseja no precipitarse ni fijar como objetivo principal el reconocimiento: “Es trabajo diario: leer, escribir, corregir, disfrutar el proceso. Si uno empieza queriendo ser reconocido, llega la desesperación. Hay que tener calma”. En su reflexión, la paciencia y la constancia se perfilan como ejes de una ética del quehacer literario.
La autora también reafirmó que su principal motor continúa siendo el aula. Su compromiso con la enseñanza, aseguró, es el impulso que la mantiene activa tanto en la creación como en la investigación: “Quiero seguir dando mis clases con la misma pasión, que a los estudiantes les entusiasme la literatura”. En ese sentido, concibe su labor como una práctica integral donde docencia, escritura e investigación dialogan de manera constante.
La entrega de la Presea “José Arámburu Garreta” no solo reconoce una trayectoria, sino que ilumina una forma de entender la literatura: como oficio cotidiano, como espacio de encuentro y como práctica sostenida por la paciencia. En las palabras de Marisol Nava Hernández, el reconocimiento se convierte también en mensaje: hacer de la literatura un camino posible, siempre desde el compromiso y la constancia.







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