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La docencia como una profesión vital para el desarrollo y su lucha contra la marginación de la profesión

  • Foto del escritor: Filoletras UATx
    Filoletras UATx
  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura

Entrevista a la educadora Teresa Flores por Francisco Piedras

Francisco Piedras | Filoletras

Tlaxcala 3 de abril 2026


La docencia es, con frecuencia, una profesión subestimada y marginada por diversos sectores sociales. Así lo expresa Teresa Flores, educadora con 30 años de experiencia, quien comparte su trayectoria, motivaciones y reflexiones sobre los retos actuales de la enseñanza, especialmente en el nivel preescolar.


La educadora Teresa en el 2003. Anónimo


Desde muy joven, Teresa supo que su camino estaba en la docencia. Recuerda que desde la secundaria sentía una inclinación hacia esta profesión, aun sin comprender del todo sus implicaciones. Más allá de una elección completamente consciente en ese momento, percibía que era una carrera adecuada para ella, algo que con el tiempo se confirmó como una verdadera vocación.

A lo largo de su carrera, lo que más la ha motivado ha sido el trabajo directo con los niños. Para ella, la docencia va más allá de transmitir conocimientos: implica comprender las necesidades, emociones y contextos de cada estudiante. Considera fundamental acompañarlos en su desarrollo personal, ayudándolos a construir su identidad y proporcionándoles herramientas para la vida.

Sin embargo, su formación no estuvo exenta de dificultades. En el ámbito económico, enfrentó limitaciones debido a la situación financiera de su familia, lo que la llevó a desarrollar estrategias como el ahorro y el reciclaje de materiales para continuar sus estudios sin afectar a sus padres. Además, tuvo que trasladarse a lugares lejanos, lo que implicaba largos recorridos y problemas de transporte. Durante su servicio, también vivió experiencias complicadas con algunas educadoras que, lejos de apoyarla, le exigían tareas que no correspondían a su formación. A esto se sumaron ciertos casos de favoritismo por parte de algunos docentes, aunque aclara que no fueron la norma.

Frente a estas adversidades, Teresa optó por mantener una actitud enfocada y perseverante. Se describe como una estudiante tranquila, que evitaba conflictos y se concentraba en cumplir con sus responsabilidades. No obstante, admite que hubo momentos de frustración e impotencia, especialmente cuando enfrentaba situaciones para las que no se sentía preparada, lo que incluso llegó a provocarle llanto.

Con tres décadas de experiencia, Teresa ha sido testigo de múltiples cambios en el ámbito educativo. Reconoce que la educación evoluciona constantemente en función de factores sociales y políticos, lo que obliga a los docentes a mantenerse actualizados en metodologías y enfoques de enseñanza. Sin embargo, también percibe una persistente desvalorización de la profesión docente, particularmente en el nivel preescolar, donde considera que muchas veces se les ve como simples cuidadores en lugar de profesionales de la educación.

En cuanto a los cambios en el aprendizaje, Teresa sostiene que estos deberían orientarse siempre hacia el bienestar social. Sin embargo, observa con preocupación que muchas familias jóvenes tienden a buscar en las escuelas un servicio de cuidado más que un espacio formativo. Aun así, reconoce avances importantes, como una mayor atención al trato digno hacia los niños y un interés creciente por comprender su desarrollo emocional e identidad.

Respecto al futuro de la educación preescolar, Teresa considera que, aunque ha habido ciertos avances en la valoración de este nivel educativo, todavía persisten prejuicios y desconocimiento por parte de la sociedad, las familias e incluso las políticas públicas. Señala una contradicción importante: mientras se exige la incorporación de tecnologías en las aulas, muchas escuelas carecen de condiciones básicas como agua potable, mantenimiento adecuado, electricidad y seguridad.

A pesar de algunos esfuerzos visibles, Teresa percibe que aún falta camino por recorrer para que la labor docente sea plenamente reconocida. Confía en que las futuras generaciones logren valorar el compromiso y la dedicación que implica educar, entendiendo que la docencia es una pieza fundamental en la construcción de la sociedad.

 
 
 

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