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La danza de los huehues llena de tradición la explanada de Ocotlán en el 11° Festival “El baile de la Jota”

  • Foto del escritor: Filoletras UATx
    Filoletras UATx
  • hace 17 horas
  • 2 Min. de lectura

Nota: Noé Xochitiotzi Ramírez


Foto: Noé Xochitiotzi Ramirez
Foto: Noé Xochitiotzi Ramirez

La explanada de la Basílica de la Virgen de Ocotlán se convirtió este sábado 7 de marzo en un escenario de identidad, tradición y orgullo cultural con la realización del 11° Festival “El baile de la Jota: La Madre del Cordero”, un encuentro que reunió a cuadrillas de huehues provenientes de distintos municipios del estado de Tlaxcala. Desde temprana hora, danzantes, músicos y espectadores se congregaron frente a la emblemática Basílica de la Virgen de Ocotlán, uno de los espacios religiosos y culturales más representativos de la entidad. Ahí, el sonido de las bandas, el colorido de los trajes y el característico movimiento de las máscaras dieron vida a una jornada que celebró una de las expresiones más significativas del carnaval tlaxcalteca. El festival, organizado por el Instituto de Investigación y Difusión de la Danza Mexicana A.C. en su delegación Tlaxcala, reunió a cuadrillas de huehues de diversos municipios, quienes compartieron estilos, coreografías y variantes de la tradicional jota, considerada una de las danzas emblemáticas dentro del repertorio carnavalesco del estado.


Foto: Noé Xochitiotzi Ramirez
Foto: Noé Xochitiotzi Ramirez


Durante el encuentro, cada grupo mostró la riqueza de su indumentaria y la particularidad de sus pasos, evidenciando cómo esta tradición ha sido preservada y transmitida de generación en generación. Los huehues, con sus elegantes capas, máscaras y penachos, recrearon escenas festivas que evocan el mestizaje cultural y la historia del carnaval en la región.


Más allá del espectáculo dancístico, el festival se consolidó como un espacio de convivencia entre comunidades, investigadores de la danza y público en general, fortaleciendo la difusión del patrimonio cultural tlaxcalteca. La explanada de Ocotlán, con su profundo simbolismo religioso, se convirtió así en punto de encuentro donde la fe, la tradición y la identidad popular se entrelazaron a través del baile.


Foto: Noé Xochitiotzi Ramirez
Foto: Noé Xochitiotzi Ramirez

Con eventos como este, Tlaxcala reafirma el valor de sus tradiciones y el papel de los huehues como portadores vivos de la memoria cultural del estado, manteniendo vigente una herencia que continúa dando ritmo y color a la vida comunitaria.

 
 
 

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