El oficio de contar lo local: pasión, rigor y resistencia en la palabra periodística
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Carolina HERMIDA|Filoletras
24 de marzo de 2026

Foto: Michel Montiel
Con una voz firme y entusiasta, Mónica Vargas, egresada de la Licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana y actual periodista de El Sol de Tlaxcala, impartió hoy la charla “El oficio de contar lo local” a estudiantes de octavo semestre de la misma licenciatura, en el marco de la clase de periodismo impartida por la profesora Michel Montiel. El encuentro se convirtió en un espacio donde la experiencia profesional se entrelazó con una reflexión profunda sobre el sentido ético y humano del periodismo. Ganadora del Premio de Poesía Dolores Castro 2025, Vargas compartió no solo el pulso de la redacción diaria, sino también una convicción: narrar lo cercano es una forma de compromiso con la realidad.
La charla inició con una serie de ecos literarios que delinearon el horizonte del oficio. “Hay un autor que dijo que el periodismo es el mejor oficio del mundo”, recordó, invitando al público a reconocer la voz de Gabriel García Márquez. A esta idea sumó la precisión de Ernest Hemingway: “hacer periodismo es escribir una frase verdadera”, para cerrar con la mirada de Elena Poniatowska, quien concibe esta labor como “una vocación interrumpida de escucha, empatía y compromiso social”. Así, Vargas trazó un mapa donde la escritura no solo informa, sino que también escucha y responde.
Desde la trastienda del periódico, la periodista desmenuzó el proceso cotidiano de producción informativa. En El Sol de Tlaxcala, explicó, un equipo de doce reporteros organiza su jornada desde temprano mediante previsiones informativas, anticipando conferencias, entrevistas y reportajes. La tarde se convierte en el momento de escritura y verificación: primero, la revisión minuciosa de datos; luego, el cuidado editorial y ortográfico; finalmente, el diseño de las páginas que, hacia la noche, quedan listas para impresión. Con una circulación diaria de cinco mil ejemplares —lejos de los treinta mil de su auge—, el periódico, con 70 años de historia, se mantiene como el único diario impreso en el estado, resistiendo en medio de la inmediatez digital.
Sin embargo, Vargas no eludió la crítica al panorama mediático local. Señaló que, aunque en Tlaxcala se contabilizan alrededor de 115 “medios de comunicación”, muchos de ellos son en realidad plataformas digitales que replican contenido sin verificación ni autoría. Denunció lo que, con ironía, llamó un “nuevo género periodístico”: las transmisiones en vivo sin contexto ni profundidad, donde la cobertura se diluye en la inmediatez y la dispersión. “Estamos ocupando más espacio del que deberíamos”, advirtió, al tiempo que subrayó la responsabilidad de construir información veraz frente a la saturación de voces.
La charla cerró con una invitación implícita a repensar el ejercicio periodístico desde la ética y la precisión. En un entorno donde abundan los titulares tendenciosos y las preguntas que sugieren falsedad, Vargas propuso volver a lo esencial: la verdad como eje y la palabra como herramienta. Contar lo local, dejó ver, no es un gesto menor, sino una forma de sostener la memoria y el sentido de comunidad en medio del ruido.



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