Crónica: Noé Xochitiotzi Mozencahua: El Maestro de las Aulas y el Futbolista de las Canchas
- Filoletras UATx
- 26 abr
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Actualizado: 27 abr
Facultad de filosofía y letras
Filoletras
Por: Noé Xochitiotzi
26 de Abril 2026
La tarde cae sobre las canchas de Tlaxcala, pero para Noé Xochitiotzi Mozencahua, el tiempo parece detenerse cuando el balón comienza a rodar. Originario de San Bernardino Contla, Noé no solo corre tras una pelota; recorre los pasos de una vida entera dedicada al deporte que le ha dado identidad, triunfos y, sobre todo, una razón para sonreír.

Las Raíces de un Guerrero
Todo comenzó en la tierra que lo vio nacer. Siendo apenas un joven con sueños grandes y tachones gastados, Noé empezó a forjar su leyenda en los equipos locales: el Escorpión, Patriotas, el Netza y el Victoria. Aquellas canchas de barrio fueron sus primeras aulas, donde aprendió que el fútbol es, ante todo, lealtad.
El destino, sin embargo, le tenía preparado un camino de mayor exigencia. Invitado por un amigo, se integró al equipo de Oficialía Mayor de Tlaxcala, representando a los servidores públicos. Al mismo tiempo, en 1986, su vida dio un vuelco académico y deportivo al ingresar a la Escuela Normal de Educación Física. Bajo la tutela del profesor Andrés Mondragón Ramírez —exprofesional de los Lobos de Tlaxcala—, Noé se convirtió en pieza clave de la selección de la Normal, dominando encuentros históricos contra la UATx, el Tecnológico de Apizaco y la Normal Urbana, donde la victoria era el único resultado aceptable.

El Recorrido por el Estado
Su nombre empezó a resonar en cada municipio. Desde el Alianza F.C. (que luego se transformaría en el Asturias) hasta su paso por los sindicatos 7 de Mayo y STACOBAT. Noé fue un nómada del gol. Emigró al fútbol de Amaxac de Guerrero, brillando en la liga Tlaxcala F.C. y dominando el vertiginoso fútbol de salón en Santa Ana Chiautempan e Ixcotla, alcanzando la gloria con el Unión Chiautempan en 1990.
Pero fue de la mano de su "compadre del alma", Oscar Cervantes "El Chiquillo", que Noé vivió momentos épicos con el equipo SMOG de Coaxomulco. Aquella escuadra, rebosante de talento y compañerismo, se coronó campeona frente a Tenex en una final que aún se recuerda por la entrega de sus jugadores.

El Señor del Gol
Si algo define a Noé Xochitiotzi es su romance con las redes. En San Miguel Tlamahuco, no solo levantó tres campeonatos, sino que se alzó como el máximo rompe redes con un récord impresionante de 36 goles. Esa sed de triunfo la llevó también al equipo Piratas de Santa Ana, al Real Contla, y a los Lobos Coaxomulco, donde selló un bicampeonato de goleo. Su último título individual lo consiguió con Ocotlán Jrs., sumando así cinco campeonatos de goleo que avalan su olfato letal en el área.

Un Legado que Trasciende el Campo
Hoy, a sus 58 años, el Maestro Noé sigue impartiendo cátedra, tanto en las aulas de primaria como profesor de educación física, como en el terreno de juego con el equipo Tenex. Su vida es un testimonio de ética, entrega y pasión. Quienes lo invitan a defender sus colores saben que contratan a un caballero del deporte, un hombre comprometido con el compañerismo.

Inspirado por las fintas de Kempes, la potencia de Hugo Sánchez y la magia de Pelé, Noé guarda un rincón especial en su corazón para Diego Armando Maradona. Para él, el "Pelusa" sigue siendo el maestro eterno al que todavía le sigue aprendiendo cada vez que un balón toca su izquierda y su zurda.

El Regalo más Grande
A pesar de haber compartido cancha con figuras como el matador Uriel Moreno "El Zapata" o leyendas del Club Puebla, y de haber recorrido varios estados del país gracias al balón, Noé tiene claro cuál es su trofeo más preciado. No es una copa de metal ni una medalla: es el apoyo incondicional de su esposa y sus tres hijos.

El fútbol le otorgó el regalo más sublime que un padre deportista puede pedir: la experiencia de jugar junto a sus propios hijos. En ese instante, la competencia deja de ser solo un juego para convertirse en un lazo de sangre y sudor, haciendo que cada partido sea más emotivo y grandioso que el anterior.

Epílogo de una Vida en la Cancha
Fiel seguidor de las Chivas del Guadalajara, del Real Madrid y de la Selección Mexicana, Noé Xochitiotzi Mozencahua mira al horizonte y da gracias a Dios por permitirle, un domingo más, amarrarse las agujetas.

El fútbol siempre será parte de su esencia. Aunque los años pasen y las rodillas cobren la factura de mil batallas, la nostalgia se mezcla con la gratitud. En cada trote, en cada aliento que falta y en cada grito de gol, vive la historia de un niño de Contla que nunca quiso dejar de jugar. Porque para Noé, mientras haya un balón de por medio, la vida sigue siendo ese juego hermoso donde la esperanza siempre se renueva en el siguiente silbatazo.




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